Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Ya los perros buscan sombra.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
La verdad no peca pero incomoda.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
Cuanto mayor es la subida, tanto mayor es la descendida.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
Vecinas porque les digo las mentiras.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
No hay alquimia mejor que el ahorro.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Los celos son el gusano del amor.
La prueba de amistad más difícil es mostrar al amigo sus defectos
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
Boca sin dientes, casa sin gente.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
En la variedad está el gusto.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Mucho saber, menos ignorar es.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Alcanza, quien no cansa.
La conciencia vale por cien testigos.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.