Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Hijos y hogar, son la única verdad.
La mayor ventura, menos dura.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
A veces caza quien no amenaza.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Ojo por ojo, diente por diente.
Tener el juego trancado.
Al higo por amigo
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Una en el papo y otra en el saco.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Esto son habas contadas.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Estás entre la espada y la pared.
Más merezco; pero contigo me conformo.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
La duda es la llave del conocimiento.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Toda desgracia es una lección.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Educación y pesetas, educación completa.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
La ira es locura el tiempo que dura.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Quien busca, halla.
Mal de locura, solo la muerte cura.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
En cada casa, un solo amo.
El agraviado, nunca desmemoriado.