Mucho saber, menos ignorar es.
Hablando la gente se entiende.
Para colmo de males, tratar con animales.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Cuanto más queremos a nuestros amigos menos los lisonjeamos. Cuanto menos los queremos más los lisonjeamos
Si quieres tener dinero, tenlo.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Llave puesta, puerta abierta.
No te metas donde salir no puedas.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Carga la nao trasera si quieres que ande a la vela.
Haciendo se aprende a hacer.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Cada cual es dueño de su miedo.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Pedir peras al olmo.
Amor y dolor son del mismo color.
Adorar al santo por la peana.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Lleno de pasión, vacío de razón.