El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Al hombre de rejo, vino recio.
Nadie está contento con su suerte.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
A mala lluvia, buen paraguas.
Pan con queso sabe a beso.
La sugestión obra.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
La cortesía de un solo lado no puede durar mucho tiempo.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
Toda religión debe ser tolerada porque todo hombre debe llegar al cielo por su propio camino
A quien mucho tiene, más le viene.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Quien no sabe, no vale nada.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Dejadle correr, que él parará.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Al músico viejo le queda el compás.
El camino de la selva no es largo cuando amas a la persona que vas a visitar.
Donde hay voluntad, hay un camino.