Cada cual arrima su sardina a la braza.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
La espina cuando nace, la punta lleva delante.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
A buen amo, mejor criado.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
Nadie se acuesta sin aprender cosa nueva.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Aguas de Abril, vengan mil.
Muerto, ¿quieres misa?.
A casa vieja, portada nueva.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
A la larga, lo más dulce amarga.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
Vieja que baila, mucho polvo levanta.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
El que se pica, ajos come.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
Más vale tuerta que muerta.
El otoño de lo bello, es bello.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
No hay atajo sin trabajo.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Calor de paño, jamás hizo daño.
En puerta y en puente nadie se siente.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
Algún día cogerá la zorra cabrito.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Vencer no es vergonzoso
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
Ya me cansé de descansar.