La más cauta es tenida por más casta.
A un fresco, un cuesco.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Hombre amañado, para todo es apañado.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Caldo de parras, mejor que el de gallina y de más sustancia.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
El uso hace al maestro.
Ofrecer el oro y el moro.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Casa ordenada, casa salvada.
Nada puede dar quien nada tiene.
Vivir juntado es igual que casado.
Un buen día vale por un mal mes
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.
Callar como puta tuerta.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Agua de enero, todo el año tiene tempero.
La templanza menos mata, que la gula y la tomata.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
La confianza mató a su amo.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Yo que callo, piedras apaño.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
El buen vino en vaso chico.
La col hervida dos veces mata.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.