El que no habla, no yerre.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
Decir, me pesó; callar, no.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
La barca pasa, la orilla queda
Hablen cartas y callen barbas.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Dinero llama a dinero.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
El dar y el tener, seso ha de menester.
De tal árbol tal astilla.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
El que mucho habla, mucho yerra.
Hablando la gente se entiende.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Una buena acción es la mejor oración.
Hacer pinitos.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Las paredes oyen.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Obra acabada, a dios agrada.
Caballo sin espuela, barco sin remos ni vela.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
No hay dicha, sino diligencia.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
El abismo lleva al abismo
Voz del pueblo, voz del cielo.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
No saber una jota.