Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
La fe no tiene miedo.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Rectificar es de sabios.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Jamás digas: nunca jamás.
La piedra regalada por un amigo es una manzana
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
A fullería, cordobesías.
Hablando nos entendemos.
De tal colmena tal enjambre.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Lo que sea que suene.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Quien bien ata, bien desata.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Todo tiene un fin.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Cosa muy querida, presto perdida.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Primero, pensar y después, hablar.
Cada quien, con su cada cual.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
Boticario sin botica, nada significa.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
A persona lisonjera no le des oreja.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
El uso es maestro de todo.
Del lobo un pelo.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Solo el mudo no cuenta mentiras.