Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Se comió mi pan, y se cagó en el portal.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Alma sin amor, flor sin olor.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
Ley puesta, trampa hecha.
Quien se baña al día una vez, ya es tildado de burgués.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
El que siembra, cosecha.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
Bueno que seas tambor, con tal que seas el que toque mejor.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Hebra larga, costurera corta.
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
Malo es ser malo, pero peor es ser bueno.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
Cosa rara, cosa cara.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
A un fresco, un cuesco.
El arroz es el nervio de la guerra.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
A fin de año, remienda tu paño.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.