El flaco cuando no es hambre, es resistente como un alambre.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
De luengas vías, luengas mentiras.
Mas vale tener un amigo, que un saco de reales.
Tómame a cuestas y verás lo que peso.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
Claridad, y no en el caldo.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
Compañía de dos, mi perro y yo.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Hoy por mí, mañana por ti.
Pasará, sea lo que sea.
Digo y redigo que la breva no es higo.
No se pierde lo que se dilata.
El que tiene los pies torcidos no llega a donde quiere.
Una idea que se ha desarrollado y puesto en acción es más importante que una idea que solo existe como una idea
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
El malo siempre piensa engaño.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Nada sacar y mucho meter, receta segura para crecer.
Algo debe de querer quien te hace fiestas que no te suele hacer.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Refran viejo, nunca miente.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Los ojos son el espejo del alma.
Nadie da nada a cambio de nada.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Buey harto no es comedor.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
La cabra de la vecina da más leche que la mía.
Olvidar una deuda no la paga.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.