Quién no gusta del vino, de la sangre de Cristo no es amigo.
En abril, va la vieja a veril.
Dame pan y dime tonto.
El amor enseña incluso a un cura a bailar
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Uno que a redentor se metió, crucificado murió.
Lo que bien empieza, bien acaba.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Abejas que tienen miel, tienen aguijón.
A catarro gallego, tajada de vino.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Jinca la yegua.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
Caridad contra caridad no es caridad.
Frijoles con coles, pedos a montones.
El zapato más bonito puede lastimar el pie.
Vanamente piensa quien sin Dios hace la cuenta.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
En la curtiembre todos los bueyes son vacas.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
Ese huevo, quiere sal.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Ni tengo padre, ni madre, ni perro que me ladre.
Música y flores, galas de amores.
Lo malo nunca es barato.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Para saber, has de leer.
Tenís más grupo que banco de sangre.
La fantasía es necesariamente inútil
Más liso que nalga bebé.
El dinero corrompe al hombre.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Donde hay más riesgo, hay más provecho.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
No hay boda sin tornaboda.
Es más agrio que un limón.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.