La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
De pies a cabeza.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
De boca para fuera.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.
El burro hablando de olotes.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Cada raposa mira por su cola.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
La cara bonita y la intención maldita.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Más vale oler a asno que a muerto.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
Buena cara dice buen alma.
la ropa son alas.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
El amor es ciego.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
A otro perro con ese hueso.
Oveja que bala, bocado que pierde.
A cada cabeza, su seso.
Lentejas, comida de viejas.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Quien te ha visto y quien te ve.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Juicios tengas, y los ganes.