Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
Parecer uña y carne.
Las uvas están verdes.
A persona lisonjera no le des oreja.
Astucia e' zorro es mejor, que olfato e' buen cazador.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Como te presentes, así te mirara la gente.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Meterse en la boca del lobo.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Oveja que anda, bocado halla.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Con los años viene el seso.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
De día no veo y de noche me espulgo.
Hay que ver para creer.
Agosto, frío el rostro.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
A días claros, oscuros nublados.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
A palabras necias, bofetones.
Amores añejos acaban con los pellejos.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
A buenos ocios, malos negocios.
Cuervos vienen, carne huelen.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Más enseñan las manos que los labios.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.