No hay peor saber que no querer.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
Quien no anda despierto, lo toman por muerto.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Quien come aprisa, come mal.
Malo si izan, y malo, si no izan.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Porfía mata venado, que no venablo.
Bestia que no es tonta, sabe quien la monta.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
El tiempo no perdona a nadie.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
Quien anda mal, acaba mal.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Nadie experimenta en cabeza ajena.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Olvidar una deuda no la paga.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Del que jura, teme la impostura.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Cuando borrachos hay, madre falta.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Lo que no cuesta no vale.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
Buenas cartas a veces pierden.
Aseada aunque sea jorobada.
Pobreza, víspera de vileza.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Pierde enseguida el que desespera por ganar