La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
Madre dispuesta, hija vaga.
Lo que no conviene no viene.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
A quien no la teme, nada le espanta.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Boticario sin botica, nada significa.
Castillo apercibido no es sorprendido.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
De un mal nacen siete, cuando no veinte.
Quien salud no tiene, de todo bien carece.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Daño merecido, no agravia.
A la par es negar y tarde dar.
La manda del bueno no es de perder.
Nunca viene una desgracia sola.
El perro viejo no ladra sin razón.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
El que fía, o pierde o porfía.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Quien no sabe dar sabe recibir
Ningún mortal peca, cuando defeca.
El cebo oculta el anzuelo.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Al acebuche no hay quien le luche.
Has lo que debes y no lo que puedes.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.