A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Ir a amarrar el zorro.
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté.
Año de bellotas, nieve hasta las pelotas.
Está oscuro debajo de la lámpara
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Malo vendrá que bueno me hará.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
Está más pelao que las rodillas de un cabro.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
Las malas compañías pervierten hasta los santos.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Más claro, agua.
A un asno, bastale una albarda.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
El que ha de besar al perro en el culo, no ha menester limpiarse.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
A falta de manos, buenos son los pies.
De suerte contentos, uno de cientos.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Año de brevas, nunca lo veas.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
Entre más viejo más pendejo.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Bestia buena, se vende sin ir a la feria.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Frijoles con coles, pedos a montones.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Aprende llorando y reirás ganando.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Hebra larga, costurera corta.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Por un oído le entra y por otro le sale.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Precaverse contra un posible percance.