Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Un buen día nunca se olvida.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Berzas en enero, saben como carnero.
Nadie nació enseñao.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Dios es más grande que el mundo.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Nadie está obligado a lo imposible.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
Más puede Dios que el diablo.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Bien o mal, junta caudal.
Hacer la plancha.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Es fácil caer en una trampa, pero difícil salir de ella.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
No comer por haber comido, es bienvenido.
Casa nueva, no habites en ella.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
Ni lava ni presta la batea.
Sigue los impulsos de tu corazón
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Por San Martín siembra el ruin.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Antes di que digan.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
Acarrear leña para apagar un incendio.
El que quiera pescar peces, tendrá que mojarse.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Hasta las rosas más finas, también tienen sus espinas.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
En San Antonio cada pollita pone huevo
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
Entre más viejo más cuero pero e que te cuelga.
Ládreme el perro y no me muerda.
Carrera de caballo y parada de borrico.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.