Las felicidades que gustan no duran demasiado
Con lo que sana el hígado, enferma la bolsa.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Nadie extienda más la pierna de cuanto fuere larga la sábana.
Visitas, pocas y corticas.
El que no trabaja no come.
El mejor escribano echa un borrón.
Más sabe el zorro por viejo que por zorro.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Dos cabezas piensan más que una.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Tal para cual, Pedro para Juan.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Las sueños, sueños son.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
Pensando en pajarito preña'o
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Donde hay confianza, da asco.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
De un árbol, una rama y mejor desgajada.
Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna.
Mal viene el Don con la carga de paja.
A partir de mañana comenzarás el primer día del resto de tu vida.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Es más agrio que un limón.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Zapato de tres, del primero que llega, es.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Cuando el gato se va, los ratones dirigen el kolo.
No hay que buscarle tres pies al gato.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
A la ballena todo le cabe y nada la llena.
Chica es la aguja, y se halla si bien se busca.