Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
Fuiste doncella y viniste parida.
Con paciencia y con saliva el elefante se la metió a la hormiga.
En Octubre, la oveja cubre.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3:7-8
Tabaco, toros, naipes y vino, llevan al hombre a San Bernardino.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
Puta me veas y tú que lo seas.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Tápate la cara que se te ve el culo.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
Escapar del lago del dragón y caer en la guarida del tigre.
Cuando la imaginacion idealiza a una persona, la realidad se encarga de destruirla.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Fruta cara, no es sana.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Te voy a dar más cera que la que arde.
Tienes la razón, pero vas preso.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Por una fruta maltrecha, se daña toda la cosecha.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
No trepes muy alto, no sea que la caída sea más fuerte.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
El mandar no tiene par.
El marido celoso nunca tiene reposo.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.