La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Con paciencia y con saliva el elefante se la metió a la hormiga.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
Fuiste doncella y viniste parida.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Puta me veas y tú que lo seas.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Tápate la cara que se te ve el culo.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Te voy a dar más cera que la que arde.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Tienes la razón, pero vas preso.
Escapar del lago del dragón y caer en la guarida del tigre.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Cuando la imaginacion idealiza a una persona, la realidad se encarga de destruirla.
Fruta cara, no es sana.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
No trepes muy alto, no sea que la caída sea más fuerte.
Por una fruta maltrecha, se daña toda la cosecha.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
El mandar no tiene par.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
A la cabeza, el comer endereza.
Risa liviana, cabeza vana.
El marido celoso nunca tiene reposo.