Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
A consejo malo, campana de palo.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
Las cuentas nuevas se hacen viejas y las viejas no se pagan.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Hoy por mí, mañana por ti.
Si las paredes hablaran.
Creer a pie juntillas.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
No hay nada peor que un pobre harto de pan.
Quien da para recibir no da nada
Buena fama, hurto encubre.
Jamás olvidó el que bien amó.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
Si vives alegre, rico eres.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Guardia viejo no cae en gancho.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
A gran prisa, gran vagar.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
A la prima, se le arrima.
No te salgas por la tangente.
El pan con hartura y el vino con mesura.