Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
La comida entra por los ojos.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
Más ven cuatro ojos que dos.
pajero como tenedor de oveja.
Trato es trato.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
Donde entra la cabeza, entra la cola
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Quien mocos envía, babas espera.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Bien ora quien bien obra.
Pan tierno, casa con empeño.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
La manzana podrida pudre a las sanas.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Al bobo, múdale el juego.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
Buscar los tres pies al gato.
Las cañas se vuelven lanzas.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Son fáciles todas las cosas que se hacen con voluntad.
En materia de dinero, no hay compañero.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Pan con pan comida de tontos.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Ocasión llegada presto agárrala.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.