La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Amigos pobres, amigos olvidados
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
Según sea el paño, hazte el sayo.
Saber es poder.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Los extremos se tocan.
A perro macho lo capan una sola vez
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Quien más tiene, menos suelta.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Se las sabe por libro
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Con el tiempo que pasa se conoce el corazón del hombre.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
No solo de pan vive el hombre.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Serás el amo, si tienes la sartén por el mango.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
El corazón del ñame solo lo sabe el cuchillo.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
El dinero hace al hombre entero.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Apaga la luz, Mañosón!
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
A cada cabeza, su seso.
El diablo está en los detalles.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Obremos a no ver, dineros a perder.