Palo dado ni Dios lo quita.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Paciencia y barajar.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
El que más puede, más aprieta.
Dádivas quebrantan peñas.
Madrastra, madre áspera.
Cada cual a lo suyo.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Las medias ni pa las mujeres.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Salud y fuerza en el canuto.
Aguja que doble, para sastre pobre.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
Agua de mayo, crece el pelo un palmo.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Gato con guantes no caza ratones.
El mono sabe el palo al que trepa.
Boca sin dientes, casa sin gente.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Solo como Adán en el día de la madre
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Madre hay una sola.
Te cierran una puerta y te abren diez.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
Palos con gusto no duelen.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Por la muestra se conoce el paño.