Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Burro empinado, por hombres es contado.
Un juego de cartas se juega con dinero
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
A largos días, largos trabajos.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Buitres y milanos, primos hermanos.
A fin de año, remienda tu paño.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Te están dando Atol con el dedo.
Gente parada, malos pensamientos.
De tales devociones, tales costurones.
El ojo quiere su parte
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
Cabra manca, a otra daña.
Dios nos coja confesados.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Mujer Besada mujer ganada.
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
Están cortados por la misma tijera.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Además de cornudos, apaleados.
Si golpeas tu mano contra una piedra, no esperes más que dolor.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Nadie es tan alto, que no este al alcance de la mano de su enemigo.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
La lima, lima a la lima.
Todas las cosas pasan como el viento.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.