Hace más la raposa que la curiosa.
De todas maneras, aguaderas.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
El inferior paga las culpas del superior.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Agrada, quien manda.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
La actividad es la mercancía más conveniente
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Dar al olvido.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Buen comer, trae mal comer.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Uso tu propia lanza contra tu propio escudo.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Qué es una raya más para el tigre.
Donde ajos ha, vino habrá.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
El abismo lleva al abismo
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
Quien mucho duerme, poco vive.
Carnero, comer de caballero.
Me traen por la calle de la amargura.
El tomate hasta que se remate.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.