De arriero a arriero no pasa dinero.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Entra, bebe, paga y vete.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
La barca pasa, pero el río queda.
La carrera de tonto se estudia pronto.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Cazador, mentidor.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
A la fortuna, por los cuernos.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
La ciencia avanza a pasos, no a saltos
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
Bueno es pan, y mejor, con algo que agregar.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
De comerciar a robar, poco va.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Abogado en el concejo, hace de lo blanco negro.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
El cuco que no canta en Abril, o está malo, o se quiere morir.
Al asno rudo, aguijón agudo.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
La vida es un soplo.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
De mala sangre, malas morcillas.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Lo escaso es siempre lo más bello.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.