Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Una en el papo y otra en el saco.
Abierto el saco, todos meten la mano.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Tres al saco y el saco en tierra.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Se llena antes el ojo que el papo.
Quien no tiene papo, no es guapo.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Cerrado a cal y canto.