De Navidad a San Juan, año cabal.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Dame venta y te daré cuenta.
El loco, por la pena es cuerdo.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Un juego de cartas se juega con dinero
Más ordinario que un sicario en un burro.
Ante la duda, la Charly.
Igual con igual va bien cada cual.
Como es el padre, así es el hijo.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Hay que dar para recibir.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
El que la hace, la paga.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Pedir peras al olmo.
El duro del casado vale dos cincuenta.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
Es más fácil para una hormiga transportar una montaña que mover a los que mandan.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
Es más fea que una noche oscura.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Pelo mal cortado, a los quince días igualado.
Por unos pierden otros.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.