Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
El que calla, no dice nada.
Un "quizá" no dice nada.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.