Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Estar armado hasta los dientes
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
A los tontos no les dura el dinero.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
Las cosas que no suceden en un año pueden suceder en una hora.
Lo que sea que suene.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Se está ahorcando con su propia soga.
Mejor sufrir una crisis de dinero, que de tisis.
Para todo perdido, algo agarrado.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
La ausencia causa olvido.
Cuando un tonto va cuesta abajo, déjalo que su camino lleva.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Ver para creer.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Juzga el ladrón, en su saña, a todos por su calaña.
Para que quiere cama el que no duerme.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Un mal candado llamará a la ganzúa.
Demasiado pedo para la mula.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Hacerse de la vista gorda.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Bien y pronto, solo lo intenta algún tonto.
Madre no hay más que una.