A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Ama de cura, puta segura.
Hacerse la boca agua.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Jugarse hasta la camisa.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Dos cabezas piensan más que una.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Llena o vacía, casa que sea mía.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Mujer al volante, peligro constante.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Juez con prisa, juez que yerra.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
La casa caída, el corral agrandado.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Cada quien, con su cada cual.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
No hay mayor tontería que reñir.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Araña muerta, visita cierta.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Mujer casada, casa quiere.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.