En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Buena muerte es buena suerte.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Tener el juego trancado.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
Cada villa, su maravilla.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Bien urde quien bien trama.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
A cabellos enredados, piojos por descontado.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
Amor de asno, coz y bocado.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Socorro tardío, socorro baldío.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
¿Quién sabe las vueltas que puede dar una llave?.
Emborrachar la perdíz
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Serio como perro en bote.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Mal largo, muerte al cabo.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Llenar el tarro.
Buena vida, padre y madre olvida.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Barriga caliente, cabeza durmiente.