La alegría intensa es cosa seria
Boca de verdades, temida en todas partes.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Calumnia, que algo queda.
Que cada cual espante sus pulgas.
Agrandado como alpargata de pichi.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
Peor es mascar lauchas
La mala costurera, larga la hebra.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Variante: Suegra, abogado y doctor, mientras más lejos mejor.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
La zorra, por la cola.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Una cosa solo puede ser buena de una manera; mala, de quinientas.
Sal derramada, quimera armada.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Del odio al amor hay solo un paso.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Hacer algo muy en los cinco casos.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Cuando la puta está a la puerta y el oficial tiene cerrada la tienda, ten por cierta la fiesta.
Para hacerse especialista, hay que quemarse la vista.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
A hurón cansado, madriguera nueva.
La razón es de quien la tiene.
No puede ser precavida, quien no sabe de la vida.
Quien superó los complejos, va seguro y va más lejos.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Buena muerte es buena suerte.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.