Bodas en Mayo, males las llamo.
De queso, un pedazo, y que te dure todo el año.
Una fábula es un puente que conduce a laa verdad.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
El trabajo entero de un año depende de un buen comienzo en primavera.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
No hay otra felicidad que la paz interior.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
A veces se llora de alegría.
Adonde no te llaman, no vayas.
La Luna de Enero y el amor primero.
Padecer cochura por hermosura.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Esta más grande la caja que el muerto.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Ligera de cascos.
Amistad no probada, no es amistad ni es nada.
El amor hace salir alas
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
Imaginación hace cuerpo de lo que es visión.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
Al amigo con su vicio.
O de trabajo o de trabajos muere el abogado.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
La flor caída no vuelve a la planta
No hay camino sin tropiezo.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Toma y daca.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Es ley la que quiere el rey.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
Madre hay una sola.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Buena gana de comer, rica salsa es.
El trabajo por la mañana vale oro.
Despedida de borrachos.
Embustes y cuentos, de uno nacen cientos.
Salir del fuego para caer a las brasas.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.