Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Dos no discuten si uno no quiere.
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
El que paga manda y el que no se aguanta.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Las deudas de juego son deudas de honor.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
Nunca viene una desgracia sola.
A hombre desgarbado, dale de lado.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
El hombre que no se equivoca no es humano.
El amor no quiere consejo.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Burro empinado, por hombres es contado.
De refrán y afán pocos se librarán.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Cuando la hija le llega a la madre a la cintura, ya no tiene hija segura.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
El que es mandado no es culpado.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Ni para Dios, ni para el diablo.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
El que pestañea pierde.
El hombre por las buenas entra hasta en el infierno, por las malas ni al cielo.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
La mejor forma de vengarse de un malvado es no parecerse a él
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.