Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Si amas a alguien, déjalo libre.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
El corazón sospechoso no tiene reposo.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Más gente va en coche al infierno que al cielo.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Nunca para el bien es tarde.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Todo gran amor no es posible sin pena.
De perdidas al río.
Al ausente, por muerto le da la gente.
No te salgas por la tangente.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Tiempo malgastado nunca recobrado.
Más vale odiado que olvidado.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Mejor es no prometer que prometer y no hacer.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
La costumbre vence a la ley.
Hablar a calzón "quitao".
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
El cebo oculta el anzuelo.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.