Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
A consejo de ruin, campana de madera.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Aún no asamos y ya pringamos.
Septiembre frutero, alegre, festero.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Las sueños, sueños son.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Casado, pero no capado.
Ira no obra Justicia.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Frio, frio, como el agua del rio.
A consejo malo, campana de palo.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Jalan más dos tetas que tres carretas.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
En enero no te separes del brasero.
Sin puta y ladrón no hay generación.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
La mar que se parte, arroyos se hace.
No es macho quien tiene muchas mujeres, macho es el que se aguanta con una sola.
Salud perdida, salud gemida.
El cobarde vive, el valiente muere.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Estoy como gallo en corral ajeno
A buen capellán, mejor sacristán.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Entre más apuro menos prisa.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.