Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Iranse los huéspedes y comeremos el pollo.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
No somos ríos, para no volver atrás.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Mal se conforma con el viejo la moza.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
El que guarda siempre encuentra.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
Con buena comida para tres, cuatro comen bien.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Al buen vino, buen tocino.
Pasado mañana, mañana será ayer.
El hambre es el mejor cocinero.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Te conozco, pajarito.
Valentón y rufián, allá se van.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
Mucho ruido y pozas nueces.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
Cuando masques, no chasques.
Quien vende barato vende doblado.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Son nones y no llegan a tres.