Alegría amagada, candela apagada.
El que bien vive, harto letrado es.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Noche toledana. (Irse de farra).
Oir a todos, creer a pocos.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
A quien le dan pan que no coma.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Vale más muerto que vivo.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Secreto a voces.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
A secreto agravio, secreta venganza.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Cielo de Junio, limpio como ninguno.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Que dulce queda la mano al que da.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
El vino con el amigo.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
El que no tiene cabeza, tiene lomo.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Siempre habla quien menos puede.
Guerra avisada no mata soldado.
Cada mochuelo, a su olivo.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Al perro muerto, échale del huerto.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Puede llamarse hombre honrado, quien es y lo ha demostrado.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.