El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
No hay dicha, sino diligencia.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
En esta vida no hay dicha cumplida.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.