Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Con lo que Juan mejora, Pedro empeora.
Beber, hasta la hez.
Toda demasía enfada y hastía.
Roer siempre el mismo hueso
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Joya es la fama para bien guardarla.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
La ingratitud embota la virtud.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
Malo es cojear delante de un cojo.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
El que es pendejo ni de dios goza.
Jornada emprendida, medio concluida.
Buena crianza no pierde punto.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Bien o mal, casado nos han.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Hacer algo de cayetano.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Hombre viejo no necesita consejo.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Abusar es mal usar.
Demasiada amistad genera enfados
Cambiar de opinión es de sabios.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Errar es humano.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.