A la mejor dama se le escapa un pedo.
O Corte o cortijo.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
No le pidas peras al olmo.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Tu principal heredero, tú mismo debes serlo.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Saber amar es mucho saber.
Palo de madera dura aguanta la rajadura.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
Acúsole porque pisó el sol.
Mala yerba, mucho crece.
Enero y Febrero desviajadero.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
Con el mismo cuero las correas.
La familia pequeña, vive mejor.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Sobre advertencia no hay engaño.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Agrandado como alpargata de pichi.
El más cuerdo, más callado.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
Reniego de señora que todo lo llora.
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Cuentas claras conservan amistades.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
No deje para las diez, lo que pueda hacer después.
Cada día trae su propio afán.
No donde naces, sino donde paces.
Según serás, así merecerás.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Más vale estar pelada que amortajada.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.