El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Reniego de plática que acaban en daca.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
Chico bache y grande caída.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Las cosas que no suceden en un año pueden suceder en una hora.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Oro es, lo que oro vale.
Cada día olla, amarga el caldo.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Dios hizo todas las cosas con peso, sabiduría y mesura.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
No se bañaba y se bañó, su mujer se lo pidió.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
El ama brava, es llave de su casa.
Puerta de villa, puerta de vida.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Mayo ventoso, año hermoso.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Quien vale mucho hace mucho.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Si quieres que tu mujer te quiera, ten dinero en la cartera.
Con peso y medida, bien se sobrelleva la vida.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
A mucho amor, mucho perdón.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
No te salgas por la tangente.
A misa temprano nunca va el amo.
Como es la mujer, así es la casa.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
El que se casa, quiere casa.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
El harto no se acuerda del ayuno.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Hortelano tonto, patata gorda.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Más vale un "toma" que dos "te daré".