Chispa pequeña enciende un monte de leña.
Lo de balde es caro.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Lo fiado es pariente de lo dado.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Hablar en plata blanca.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Alabar y callar para medrar.
Canción de la transición.
Le puso el dedo en la llaga.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
De todos modos, Juan te llamas.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
El primer año es el difícil, todos los demás ya son iguales.
Lo que haces, encuentras.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
De la nieve no sale más que agua
La mano perezosa, pobre es.
Empezar con buen pie.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Tanto tienes, cuánto vales.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Una puntada a tiempo salva nueve.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Tanto ganado, tanto gastado.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
El que se casa, por todo pasa.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
El tiempo es el mejor consejero