Algo es el queso, pues se da por beso.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
También los secretarios echan borrones.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
El malo mundo está y peor se pondrá.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Dios los cría y el diablo los junta.
La leña cuando más seca más arde.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
El que venga atrás que arree.
Copas son triunfos.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Hablar a tiempo requiere tiento.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Cada uno canta como le pagan.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Casa ordenada, casa salvada.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
El que paga manda y el que no se aguanta.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
La cabeza blanca y el seso por venir.
Haber de todo, como en botica.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
Aseada aunque sea jorobada.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Entendido y anotado.
El levante las mueve y el poniente las llueve.
Dios tarda, pero no olvida.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
La leche cocida, tres veces subida.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".