Ante Dios, todos somos iguales.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Todos somos iguales en el nacer y en el morir aunque no sea en el vivir.
Todos somos iguales, pero unos menos que otros.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
El primer automóvil es como el primer hijo.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
Primer día de Agosto, primer día de invierno.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.