El que se casa, por todo pasa.
Lo barato cuesta caro
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Dos por el conejo pelean, y llega el tercero y se lo lleva.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Date prisa lentamente.
Llave puesta, puerta abierta.
El que llega tarde, no bebe caldo
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Al desdén con el desdén.
No hay caldo que no se enfríe.
Cada mochuelo, a su olivo.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Agrada, quien manda.
Juramento, juro y miento.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. (Frase utilizada para utilizar un pretexto para dar varias opciones).
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Cuando el pobre lava, llueve.
Del tronco caído todos hacen leña.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Ante la duda, la Charly.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Lo que se da no se quita.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Quien da el consejo, da el tostón.
Al roble no le dobles.
A cama chica, echarse en medio.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Según sea el paño, hazte el sayo.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.