Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
Da lo suyo al dueño y gozarás de buen sueño.
Tripa vacía, suena pronto.
Está en todo menos en misa.
Viejo cansado, muerto o corneado.
La barca pasa, la orilla queda
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Guagua que llora mama.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Más cura el tiempo que soles y vientos.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Olla quebrada, olla comprada.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Embustes y cuentos, de uno nacen cientos.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
El juez que toma, presto es tomado.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
El diablo nunca duerme.
No confíes a otro lo que puedas hacer por ti mismo.
Sol puesto, obrero suelto.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Fácil es criticar y difícil obrar.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
La esperanza mantiene.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
Callemos, que el sordo escucha.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Mal acaba quien mal anda.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.