Tragando aunque sea saliva.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Que cada cual espante sus pulgas.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Fragilidad tu nombre es mujer.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Mucha carne, moitas enfermedades.
Por una alegría mil dolores
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Los burros se buscan para rascarse.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Una espina en el ojo.
El aburrimiento es una desgracia
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
Eso es harina de otro costal.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
El pasajero se conoce por la maleta.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Reloj y campana, muerto mañana.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Buena madera, buen oficial espera.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
De buena harina, buena masa.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
Cada cual mire por su cuchar.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
El que tiene buba, ése la estruja.
Mas cuesta alimentar un vicio, que criar dos hijos.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Mujer enferma, mujer eterna.
Del pollo en enero, hasta las plumas valen dinero.
Agua encharcada, hervida después de colada.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Averiguelo, Vargas.