De un mal pagador, consigue lo que puedas.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
De vaca vieja, novilla brava.
Mal huye quien a casa torna.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Una obra acabada, otra empezada.
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Sol en Diciembre y nieve en Mayo, nunca buen.
Cuando un tonto va cuesta abajo, déjalo que su camino lleva.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Una manzana podrida daña el barril completo.
Ni se muere el padre ni cenamos.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Antes verdugo que ahorcado.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
Mucho preito hace mendigo.
Ir por lana y volver trasquilado.
Pedir más es avaricia.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Más se perdió en el diluvio.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Alegría y desgracia no son eternas
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Mas vale dar que recibir.
Del uso viene el abuso.
Tras la fortuna guía el favor.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
La vida, como las motos, no tiene reversa.
El último mono es el que se ahoga.